La glucosa

La glucosa

La glucosa, para entrar en las células necesita de la insulina, que se fabrica en el páncreas. En la diabetes la cantidad de insulina disminuye lo que genera que la glucosa no entre en las células y quede libre en la sangre. Esto produce un aumento de los niveles de azúcar o glucosa en la sangre.

Este aumento del azúcar puede ser nocivo para la salud con consecuencias como problemas en la visión, en la piel y en los órganos internos. Así mismo, una baja en los niveles de azúcar también es perjudicial para la salud.

Por lo tanto, los pacientes diabéticos deben controlar minuciosamente sus niveles de azúcar, lo que se logra través de la dieta. Lo que se come o no, está íntimamente ligado a la cantidad de azúcar en la sangre. Elegir los alimentos correctos ayudará a controlar el nivel de azúcar en sangre.

En el cuidado de la diabetes se debe hacer dieta, cuidar la alimentación, hacer ejercicio, realizar al menos 3 comidas al día, siendo preferible que sean de 5 a 6 y a las mismas horas ya que la adquisición de costumbres regulares contribuye a regular el control diabético.

Las dietas para diabéticos deben tener en cuenta valores que deben respetarse al momento de combinar los alimentos. Estos son los que hacen a la fórmula calórica en la distribución de hidratos de carbono, proteínas y lípidos. El aporte calórico deberá ser el correspondiente a una dieta equilibrada. Lo que debemos modificar es el reparto de calorías según los grupos de alimentos.

Es muy importante respetar la distribución adecuada de los nutrientes, en 50% de carbohidratos, 15% de proteínas y 30% de grasas. Del total de carbohidratos consumidos, debe cuidarse que el 70% pertenezca al grupo de los complejos. Además es aconsejable el consumo de 30 a 40 gramos/día de fibra soluble (salvado de avena) ya que disminuye los niveles de azúcar en sangre.

Los carbohidratos. Se los encuentra en frutas, verduras, leguminosas, productos lácteos y alimentos con almidón. Conviene comer frutas frescas antes que enlatadas o congeladas. Se recomiendan jugos de fruta y frutas secas. Las verduras pueden ser tanto frescas como enlatadas o congeladas. También son carbohidratos la mayonesa sin grasa, la salsa de tomate y la mostaza.

Las proteínas. Se las encuentra en la carne, aves, pescado, productos lácteos y en algunos vegetales. Es recomendable comer más aves y pescados que carne roja y no comer ni la piel ni las grasas. Los productos lácteo deben ser descremados y bajos en grasa.

La grasa. Mantequilla, margarina, manteca, aceites, productos lácteos y la carne son todos alimentos ricos en grasa. Los alimentos fritos, con mayonesa, yemas de huevo, tocino y productos lácteos con alto contenido graso deben ser evitados.

No debemos tomar en nuestra dieta habitual: Azúcar, dulces, caramelos, bollería, grasas, ni alimentos que contengan grandes cantidades de azúcar. En su lugar los sustituiremos por edulcorantes y productos que hayan cambiado en sus ingredientes el azúcar por edulcorante.